R-C1/33-1-13/32 Serrano

A las diez de la mañana del día doce el panorama era desolador. Sólo los muros de piedra de la tosca vivienda permanecían en pie. En el interior se pudo ver los cuerpos de “Seisdedos”, una mujer y el guardia de asalto tomado como rehén. El humo procedente de la combustión de los cadáveres era aún visible cuando un grupo de guardias de asalto y los periodistas visitaron el lugar de los hechos.

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