R-C1/33-1-18/1 Serrano

En un intento por paliar los daños que la masacre había traído consigo, el párroco de Casas Viejas, Andrés Vera, repartía diariamente barras de pan a los huérfanos de la tragedia. Este pan estaba costeado por suscripción entre las familias más acomodadas del pueblo.

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